En Cataluña, catalán y castellano son lenguas oficiales. Sin embargo, la Generalitat excluye deliberadamente el castellano de la rotulación exterior e interior de sus edificios públicos.
El castellano es la lengua materna de una parte mayoritaria de los catalanes y, pese a ello, el Gobierno catalán ha establecido unas normas de señalización que fijan el catalán como única lengua de la rotulación y relegan la presencia del castellano a casos excepcionales.
¿Cómo es posible que una Administración pública excluya de sus propios espacios una de las dos lenguas oficiales? ¿Es que los derechos lingüísticos de unos ciudadanos valen más que los de otros?
Desde la Fundación Impulso y Cooperación hemos dirigido un escrito al presidente de la Generalitat, Salvador Illa, para pedirle que revise de inmediato estas instrucciones y garantice que la rotulación de los edificios, dependencias y espacios públicos de la Generalitat sea bilingüe, en catalán y castellano, con una presencia equivalente de ambas lenguas.
Firma esta petición con nosotros y pide a la Generalitat que haga visible la realidad bilingüe de Cataluña.